sábado, 12 de noviembre de 2011

Caso Margarita, salir adelante si se puede, con la ayuda de los microcréditos

De 22 años, casada, administradora de una flotilla de taxis en la que ha invertido los microcréditos que ha solicitado desde hace año y medio y que comenzaron con mil quinientos pesos y ahora ascienden a diez mil. Margarita estudió el primer año de la licenciatura en psicología, pero un embarazo no planeado cambió su vida, cortó sus estudios y la enfrentó a una realidad dolorosa, aunada a que el padre de este hijo, que actualmente tiene 4 años, huyó. Al poco tiempo conoce a su actual marido, quien le propone vivir en unión libre para luego casarse. Es muy bien acogida por la  familia política, con quien comparte la vivienda en lo que se conoce como familia extensa. Los suegros y cuñados, con sus respectivas familias, comparten un espacio en el que cada grupo tiene un área o cuarto y la cocina es común. De la misma manera, a la usanza medieval de las familias extensas, el negocio es familiar y administrado por varios miembros de la misma.  Han procreado otra hija y viven en el área más privada de esta unidad, la cual, a raíz de la inclusión en el microcrédito de todos los miembros de la misma, pasó de ser una casa de un solo piso, con una construcción al fondo donde dormían todos, a ser una edificación de dos pisos con un patio pavimentado para los cuatro taxis que poseen, aunque persisten los muros de adobe y faltan puertas. 

En el área que le corresponde, la familia de Margarita tiene un baño completo, lo cual es un lujo. También en el área de salud y alimentación ha cambiado su situación favorablemente, ya que ahora pueden hacer dos comidas al día, cuando anteriormente podían permitirse sólo una.  Margarita se integró al negocio familiar y asume los quehaceres cotidianos. Valora mucho su relación de pareja y considera como importante “avivar su relación por ellos y por sus hijos”, por lo que busca espacios para estar sola con su marido. Sabe que si ellos dos están bien, sus hijos también lo estarán. Habla de su sexualidad como satisfactoria y tiene miras a que ésta mejore a la par que el cariño que se profesan ambos.  El microcrédito ha posibilitado que su hijo asista a una guardería donde le enseñan inglés; además, se ha beneficiado con la capacitación de la microfinanciera para poder manejar bien su inversión.

Margarita es un ejemplo de mujer transicional ya que se ha permitido incursionar en  el negocio familiar: presenta rasgos y características tanto de las mujeres tradicionales como de las innovadoras. El microcrédito representó para ella, además, la posibilidad de sentirse parte de una familia que la adoptó y de la cual forma parte integral; le permitió pasar de una situación muy precaria a una más desahogada en la que tiene tiempo para compartir espacios y permitirse leer y cultivarse acerca de los temas que le interesan. Margarita es un ejemplo para las mujeres que muchas veces son sobajadas por el marido o por su papa, porque muchas veces hasta en las mejores familias piensan que las mujeres son destinadas a las labores del hogar pero esta equivocados porque todos unidos se puede crecer económicamente mas fácil. Un microcrédito puede ser usada para extender tu negocio, para crear uno nuevo, pero si realmente este mecanismo función al 100 puedes ocupar ese pequeño prestamos para mejorar tu calidad de vida, como mejorar tu casa, comer alimentos más saludables y con mayor frecuencia, tener educación para tus hijos, siempre y cuando no se acabe todo el dinero en el vicio o en cosas que realmente no son necesarias. Familias como la de Margarita son las que valen la pena que pidan un prestamito porque lo saben utilizar.
Por último los invito a que como Margarita se animen a pedir un préstamo, a que no se queden estancados en el hoyo que están, a que salgan adelante, a que buscan progresar como personas y en sus negocios. Pedir un préstamo no es más difícil que salir de su casa e ir a la institución financiera solicitarlo, hacerse responsable y no caer en el error de pagar un crédito con otro.

1 comentario:

  1. Woow! Está muy interesante el caso de Margarita, y es claro ejemplo de que para salir adelante solo se necesitan ganas! Y microcréditos jaja
    Muy buen blog!

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